Pese al título, esta entrada no tiene que ver con el presidente del Gobierno de España, sino con el célebre refrán que recomienda ocuparse de lo que uno sabe y dejar para otros lo que le es desconocido. Eso es lo que conviene decirle a Eric Cantona, quien ha propuesto retirar nuestro dinero de los bancos para hacerles saber que estamos descontentos con su modo de actuar y que les hacemos responsables de la actual crisis económica (ver, por ejemplo, la noticia de La Voz de Galicia).
Sin dejar de compartir que los bancos son los responsables de la actual crisis (¿quién lo va a negar a estas alturas?) y que su forma de operar y de tratarnos como clientes nos agrada casi tanto como remover las tripas de un animal muerto, no podemos estar de acuerdo con la medida que propone Cantona. ¿Por qué?
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lunes, 22 de noviembre de 2010
martes, 31 de marzo de 2009
¿Por qué se apoya a los bancos?
Ya hace tiempo que otros países intervinieron o ayudaron explícitamente a sus bancos. Y, aunque nuestro sistema financiero goza (¿gozaba?) de "buena salud" en opinión del Ministro de Economía y Hacienda, que alguna de nuestras entidades tuviera que ser intervenida parecía solo una cuestión de tiempo, a juzgar por los incorregibles problemas de liquidez que atraviesan los mercados financieros. El plazo se ha cumplido, y la Caja de Ahorros de Castilla-La Mancha ha sido intervenida por el Banco de España con el respaldo, en forma de avales, del Gobierno. De ello nos informa el propio Ministerio de Economía y Hacienda, y numerosos periódicos (El Mundo o Expansión, por ejemplo) y blogs.
La intervención nos hace recordar el Caso Banesto, cuyo procedimiento es sugerido ahora por el presidente del BBVA (ver Las Provincias). También podemos recordar otros casos, como los de Forum Filatélico o AFINSA (ver, por ejemplo, el especial de El Economista). Pero, en este segundo caso, para preguntarnos por qué se defiende de una forma a las entidades crediticias y de otra a otro tipo de empresas. ¿Por qué es necesario asegurar los depósitos de los clientes bancarios y mantener su confianza en el sistema crediticio, mientras que no es tan imprescindible hacerlo en otro tipo de entidades financieras? O, si se quiere, ¿por qué apoyar a ultranza a bancos y cajas de ahorro, y no, al menos de forma tan intensa, a otro tipo de empresas?
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La intervención nos hace recordar el Caso Banesto, cuyo procedimiento es sugerido ahora por el presidente del BBVA (ver Las Provincias). También podemos recordar otros casos, como los de Forum Filatélico o AFINSA (ver, por ejemplo, el especial de El Economista). Pero, en este segundo caso, para preguntarnos por qué se defiende de una forma a las entidades crediticias y de otra a otro tipo de empresas. ¿Por qué es necesario asegurar los depósitos de los clientes bancarios y mantener su confianza en el sistema crediticio, mientras que no es tan imprescindible hacerlo en otro tipo de entidades financieras? O, si se quiere, ¿por qué apoyar a ultranza a bancos y cajas de ahorro, y no, al menos de forma tan intensa, a otro tipo de empresas?
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sábado, 10 de enero de 2009
El náufrago se resiste
Durante el verano de 2008, los mercados financieros internacionales padecieron tal inestabilidad que, pese a las continuas intervenciones de los bancos centrales, parecía poco menos que se iba a acabar el mundo. Una tras otra, las entidades bancarias entraban en crisis y no había manera de restablecer la confianza y la necesitada liquidez. Solo cuando algunos gobiernos, como el español, proporcionaron la seguridad suficiente a la devolución de los depósitos bancarios, la tempestad amainó (aunque sigue habiendo una fuerte manejada).
Unos meses después, sabemos que los llamados planes de rescate bancario no están resultando efectivos. ¿Por qué? Esbocemos una posible explicación al fracaso parcial, ejemplificando con el caso español.
Cuando se explica de forma detallada la política monetaria, se aclara que la eficacia de sus medidas depende notoriamente de tres elementos:
1. La credibilidad que tenga la autoridad monetaria. En nuestro caso, la autoridad monetaria no es el Banco Central Europeo, que goza de un prestigio más que justificado y que, salvo alguna excepción de importancia menor, atina en sus decisiones. En nuestro caso, la autoridad a considerar es el Gobierno, que es el que establece el plan de rescate. Cuestiones ideológicas aparte, que sobran en este blog, es indiscutible que la credibilidad del actual Gobierno está más que en entredicho. Desde el inicio de la crisis, los vaticinios que no se han cumplido son muchos más que los que lo han hecho. Y, desde luego, son mucho más importantes. Las medidas adoptadas, o no han surtido efecto alguno, o han sido contraproducentes. Y cada declaración del Presidente, sin duda en busca de restablecer la confianza, se antoja más increíble y utópica.
2. Las expectativas de los agentes privados. La importancia de la credibilidad de la autoridad monetaria radica en que los agentes privados, convencidos de que ocurrirá lo que dice la autoridad, ajustarán sus expectativas, incluso cambiándolas, a las predicciones oficiales. En el caso español, la información aportada por los medios de comunicación, por Internet y por el acontecer diario contradecía sistemáticamente las predicciones oficiales, lo que, lejos de permitir la modificación de expectativas, reafirmaba a los españoles en la creencia de que la crisis sería profunda y duradera. Mucho más a los bancos, cuyas fuentes de información seguramente son más numerosas y fiables.
3. La actuación real de las entidades crediticias. Cuando un banco central ejecuta una política monetaria restrictiva, por ejemplo, elevando el tipo de interés, está seguro de que la medida repercutirá en la economía, pues los bancos, ante el encarecimiento de los préstamos solicitados al banco central, harán lo propio con los concedidos a sus clientes. Pero, cuando la política monetaria es expansiva, no hay ningún mecanismo, salvo la persuasión o la presión, para obligar a un banco a conceder más créditos y más baratos. Eso es lo que ha ocurrido inicialmente en el plan de rescate español. Pese a la disposición de fondos por parte del Gobierno, los bancos apenas recurrieron a ellos. Y, en consecuencia, no incrementaron los préstamos concedidos. Pero, es más, cuando han obtenido fondos adicionales, en lugar de prestarlos al público a tipos de interés bajos, acorde con la reducción de los tipos oficiales, han preferido guardarlos en el Banco Central Europeo. ¿Por qué? Porque les ofrece una rentabilidad mayor que un préstamo, porque, pese a todas las medidas, la desconfianza hacia sus colegas no ha desaparecido y porque tampoco son tantos los clientes buenos, es decir, sin dificultades, que solicitan préstamos en la actualidad.
Esta es la situación que, de otra forma, más técnica, nos explica Rafael Pampillón y que de la que también se preocupa Onésimo Álvarez-Moro.
Unos meses después, sabemos que los llamados planes de rescate bancario no están resultando efectivos. ¿Por qué? Esbocemos una posible explicación al fracaso parcial, ejemplificando con el caso español.
Cuando se explica de forma detallada la política monetaria, se aclara que la eficacia de sus medidas depende notoriamente de tres elementos:
1. La credibilidad que tenga la autoridad monetaria. En nuestro caso, la autoridad monetaria no es el Banco Central Europeo, que goza de un prestigio más que justificado y que, salvo alguna excepción de importancia menor, atina en sus decisiones. En nuestro caso, la autoridad a considerar es el Gobierno, que es el que establece el plan de rescate. Cuestiones ideológicas aparte, que sobran en este blog, es indiscutible que la credibilidad del actual Gobierno está más que en entredicho. Desde el inicio de la crisis, los vaticinios que no se han cumplido son muchos más que los que lo han hecho. Y, desde luego, son mucho más importantes. Las medidas adoptadas, o no han surtido efecto alguno, o han sido contraproducentes. Y cada declaración del Presidente, sin duda en busca de restablecer la confianza, se antoja más increíble y utópica.
2. Las expectativas de los agentes privados. La importancia de la credibilidad de la autoridad monetaria radica en que los agentes privados, convencidos de que ocurrirá lo que dice la autoridad, ajustarán sus expectativas, incluso cambiándolas, a las predicciones oficiales. En el caso español, la información aportada por los medios de comunicación, por Internet y por el acontecer diario contradecía sistemáticamente las predicciones oficiales, lo que, lejos de permitir la modificación de expectativas, reafirmaba a los españoles en la creencia de que la crisis sería profunda y duradera. Mucho más a los bancos, cuyas fuentes de información seguramente son más numerosas y fiables.
3. La actuación real de las entidades crediticias. Cuando un banco central ejecuta una política monetaria restrictiva, por ejemplo, elevando el tipo de interés, está seguro de que la medida repercutirá en la economía, pues los bancos, ante el encarecimiento de los préstamos solicitados al banco central, harán lo propio con los concedidos a sus clientes. Pero, cuando la política monetaria es expansiva, no hay ningún mecanismo, salvo la persuasión o la presión, para obligar a un banco a conceder más créditos y más baratos. Eso es lo que ha ocurrido inicialmente en el plan de rescate español. Pese a la disposición de fondos por parte del Gobierno, los bancos apenas recurrieron a ellos. Y, en consecuencia, no incrementaron los préstamos concedidos. Pero, es más, cuando han obtenido fondos adicionales, en lugar de prestarlos al público a tipos de interés bajos, acorde con la reducción de los tipos oficiales, han preferido guardarlos en el Banco Central Europeo. ¿Por qué? Porque les ofrece una rentabilidad mayor que un préstamo, porque, pese a todas las medidas, la desconfianza hacia sus colegas no ha desaparecido y porque tampoco son tantos los clientes buenos, es decir, sin dificultades, que solicitan préstamos en la actualidad.
Esta es la situación que, de otra forma, más técnica, nos explica Rafael Pampillón y que de la que también se preocupa Onésimo Álvarez-Moro.
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lunes, 30 de junio de 2008
Regularización del dinero negro
Salvo en los países cuyos ciudadanos tengan un extraordinario sentido del deber cívico, si es que existen, pues noticias sobre fraude fiscal hay en todos los lugares, salvo en esos países, decía, es norma común que el contribuyente intente pagar la menor cantidad posible de impuestos. Las películas y series estadounidenses muestran recurrentemente a un actor (suele ser de sexo masculino) argumentando la idea más peregrina para desgravar lo que es imposible. Y también como tiembla, ¿y quién no?, ante una inspección fiscal. En España, el que llaman país de los pícaros, la cosa no podía ser distinta.
Cuando el fontanero acaba su chapuz, le preguntamos, como si tuviéramos duda sobre la normativa, si debemos pagar el IVA. O nos lo sugiere él. En otros casos, son las empresas quienes emiten facturas falsas, como se ha demostrado en algún tribunal, para abonar menor cantidad de IVA, IRPF e IS que la correspondiente. Y algo parecido ocurre cuando compramos una vivienda. Todos estos actos, además de los ilegales, como el tráfico de droga, generan 'dinero negro', dinero que escapa al control de Hacienda.
Pero que escape al control fiscal no significa que no exista. Como las brujas gallegas, haberlo, haylo. Y, por lo visto, en grandísima cantidad y ampliamente utilizado, según se deduce de este escrito. Hacienda sabe que el dinero negro existe; muy tonta habría de ser para desconocer algo que es vox pópuli (con tilde, como escribe el Diccionario panhispánico de dudas). Hacienda barrunta su cuantía por la descomunal utilización de billetes de 500 euros en nuestro país.
Cuando el fontanero acaba su chapuz, le preguntamos, como si tuviéramos duda sobre la normativa, si debemos pagar el IVA. O nos lo sugiere él. En otros casos, son las empresas quienes emiten facturas falsas, como se ha demostrado en algún tribunal, para abonar menor cantidad de IVA, IRPF e IS que la correspondiente. Y algo parecido ocurre cuando compramos una vivienda. Todos estos actos, además de los ilegales, como el tráfico de droga, generan 'dinero negro', dinero que escapa al control de Hacienda.
Pero que escape al control fiscal no significa que no exista. Como las brujas gallegas, haberlo, haylo. Y, por lo visto, en grandísima cantidad y ampliamente utilizado, según se deduce de este escrito. Hacienda sabe que el dinero negro existe; muy tonta habría de ser para desconocer algo que es vox pópuli (con tilde, como escribe el Diccionario panhispánico de dudas). Hacienda barrunta su cuantía por la descomunal utilización de billetes de 500 euros en nuestro país.
Pero, como nos aclara esta entrada, algo falla en su intento de evitar el fraude.
Este amplio preámbulo sirve para iniciar el análisis de una propuesta: regularizar el dinero negro para ampliar las facilidades crediticias en España (puedes consultar los detalles, y algún argumento, en este artículo). Se te sugiere que contestes a las siguientes preguntas:
Este amplio preámbulo sirve para iniciar el análisis de una propuesta: regularizar el dinero negro para ampliar las facilidades crediticias en España (puedes consultar los detalles, y algún argumento, en este artículo). Se te sugiere que contestes a las siguientes preguntas:
- ¿Qué efectos económicos produce la restricción de crédito por parte de los bancos?
- ¿Qué puede ocurrir si los bancos no pueden satisfacer la devolución de sus deudas?
- ¿Qué efectos económicos genera la existencia de dinero negro?
- ¿Qué cabe esperar de una regularización sin sanción del dinero negro?
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jueves, 1 de mayo de 2008
¿Por qué no te callas?
Los españoles y los venezolanos, aunque también el resto del mundo por haber sido ampliamente difundido el video por los medios de comunicación, recordamos la interpelación de S.M. el Rey D. Juan Carlos I al presidente venezolano D. Hugo Chávez. No entraré aquí a discutir si la intervención de S.M. estuvo bien o mal, que cada uno es muy quién para pensar libremente, pero la pregunta me sirve para titular este mensaje, que quiere significar lo bien que está uno -yo también- callado cuando desconoce de lo que habla.
En el video, D. Hugo Chávez explica su propuesta de establecer un mecanismo de trueque en la economía venezolana, lo cual da pie para preguntar las siguientes cuestiones:
En el video, D. Hugo Chávez explica su propuesta de establecer un mecanismo de trueque en la economía venezolana, lo cual da pie para preguntar las siguientes cuestiones:
- ¿Sería posible mantener un sistema de trueque junto con la existencia de dinero en la economía? ¿En qué condiciones? ¿Qué ocurriría previsiblemente?
- Suponiendo, porque así se ha demostrado anteriormente o por hipótesis, que existe un sistema de trueque, ¿qué ocurriría con la cantidad de dinero en circulación? ¿Y con la producción del país?
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sábado, 19 de abril de 2008
Todo para la banca
La película Concursante (Rodrigo Cortés, 2007) contiene una escena que, si no la has visto ya, no te la puedes perder. Te aseguro que te sorprenderá extraordinariamente. Su argumento es consistente y su conclusión, demoledora: los bancos acabarán quedándose con todo.
Bien, puede que realmente ocurra eso al final, que los bancos se queden con todos nuestros bienes, pero, si llevan existiendo varios siglos y todavía conservamos nuestras propiedades, ¿no te parece que debe haber algún error en el argumento de la escena? Es más, si ocurre como dice la película, ¿por qué algunos bancos pasan por dificultades e, incluso, quiebran?
Comenta en este blog los errores, si hay más de uno, que contiene el argumento empleado en la escena. Después, escribe la solución en EnEcoNews-Wiki.
Bien, puede que realmente ocurra eso al final, que los bancos se queden con todos nuestros bienes, pero, si llevan existiendo varios siglos y todavía conservamos nuestras propiedades, ¿no te parece que debe haber algún error en el argumento de la escena? Es más, si ocurre como dice la película, ¿por qué algunos bancos pasan por dificultades e, incluso, quiebran?
Comenta en este blog los errores, si hay más de uno, que contiene el argumento empleado en la escena. Después, escribe la solución en EnEcoNews-Wiki.
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